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Preparación del sustrato

La preparación profesional del sustrato es un paso importante en el procesamiento y acabado de superficies de hormigón y solado. Su objetivo es eliminar a fondo residuos como aceite, grasa, suciedad, adhesivos y pintura, descubrir imperfecciones y grietas y mejorar la adherencia de la superficie para los pasos de procesamiento posteriores. Para ello existen tres métodos diferentes: fresado, lijado y granallado. La elección de uno u otro depende de varios factores, como la naturaleza del sustrato y la estructura superficial deseada. Siga leyendo para saber cómo funcionan los distintos métodos de preparación de sustratos, qué ventajas ofrecen y en qué situaciones son ideales.

La información más importante sobre la preparación del sustrato para hormigón y solado de un vistazo

  1. La preparación profesional del sustrato garantiza una adherencia óptima de los nuevos revestimientos y recubrimientos de suelos.
  2. Dependiendo del estado del sustrato y de los requisitos del proyecto, se realiza mediante fresado, esmerilado o granallado.
  3. Cuando se realiza correctamente, evita el desconchado y la formación de ampollas y contribuye a la estética y durabilidad de la superficie final.
  4. Para obtener un resultado perfecto, es importante que la preparación del sustrato la realice un profesional con experiencia.

¿Para qué sirve la preparación del sustrato y cuándo se utiliza?

La preparación del sustrato de los suelos de hormigón y solado cumple diversas finalidades en función del proyecto. Se utiliza con mayor frecuencia antes de la aplicación de revestimientos de resina sintética o recubrimientos de suelos como baldosas o moqueta. El objetivo es eliminar las impurezas del sustrato y permitir así una adherencia óptima y duradera del revestimiento. Otro ámbito de aplicación es la renovación de suelos privados, comerciales e industriales. Con la ayuda del fresado, el lijado o el granallado, es posible eliminar el aceite, el polvo y la pintura vieja, así como los residuos de revestimientos y adhesivos, creando así la base ideal para los pasos de trabajo posteriores.

Si la solera o el suelo de hormigón muestran signos de deterioro (por ejemplo, debido a la carga de maquinaria pesada en naves industriales o al tráfico constante en aparcamientos públicos) y requieren reparación, la preparación del sustrato también puede ser útil. De este modo, las grietas, agujeros y zonas desgastadas pueden quedar al descubierto y prepararse para los posteriores trabajos de reparación. Por último, pero no por ello menos importante, se lleva a cabo una preparación exhaustiva del sustrato si las superficies de solado u hormigón van a refinarse mediante pulido o sellado.

¿Qué tipos de preparación de sustratos existen y cuáles son?

Para preparar soleras y suelos de hormigón se utilizan tres métodos principales: fresado, granallado y esmerilado. Cada uno de ellos tiene sus propias ventajas y ámbitos de aplicación. A continuación presentamos los métodos con más detalle.

FresadoEl fresado es un proceso rápido y eficaz que elimina de varios milímetros a centímetros de material de la superficie de hormigón o solado utilizando un rodillo de herramientas o un disco de diamante giratorio. La cantidad exacta puede ajustarse individualmente según las necesidades. Por lo tanto, este método también es adecuado para superficies muy irregulares, contaminadas o dañadas. Incluso los puntos de unión o las salpicaduras de hormigón en la superficie se pueden eliminar rápida y completamente mediante el fresado, con lo que se obtiene un sustrato uniforme y liso. De este modo se forma la base de adherencia óptima para el revestimiento del suelo. El tratamiento en profundidad tiene además otra ventaja: se pueden realizar cortes finos y cortes más grandes en la superficie para colocar tuberías o cables.

GranalladoConsiste en lanzar pequeñas bolas de acero contra la superficie del suelo de hormigón o solado a cierta presión y alta velocidad, que desprenden pequeñas partículas de la superficie al impactar. De este modo, la superficie se limpia y perfila según sea necesario para preparar el sustrato para un nuevo revestimiento. También pueden eliminarse pequeños puntos débiles, como grietas o cavidades, e incluso residuos problemáticos, como gasolina o aceite. Esto es importante para mejorar la adherencia de los revestimientos de suelos a la superficie. Este proceso es muy eficaz, consigue resultados uniformes sin dañar el sustrato y además es muy respetuoso con el medio ambiente.

LijadoEn este acabado fino del sustrato, un disco de lijado giratorio (normalmente con revestimiento de diamante) elimina unos 1-2 mm de la superficie en varias pasadas. Esto no sólo cumple una función práctica, como corregir la altura del suelo o solado de hormigón bajo una puerta, sino que también tiene fines estéticos. Como la profundidad de procesamiento es menor que con el fresado, el material queda protegido y el aspecto es más fino. Utilizando agentes de impregnación adecuados, el lijado también puede utilizarse como sellado y pulido. El proceso se caracteriza por una elevada resistencia al cizallamiento y muy buenos valores de tracción adhesiva y permite una gran producción de superficie por hora.

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Independientemente del método, es importante que la preparación del sustrato la lleve a cabo un profesional con experiencia. Esto se debe a que la eliminación excesiva o desigual de la solera o superficie de hormigón o la elección de un método incorrecto para el sustrato puede dar lugar a diversos problemas posteriores y causar costes innecesarios. Con nosotros, puede estar seguro de que el trabajo se llevará a cabo de forma profesional. Sólo empleamos a trabajadores con muchos años de experiencia en la preparación de solados y suelos de hormigón y le garantizamos unos resultados perfectos. Concierte ahora una cita sin compromiso e infórmese sobre nosotros.